Señor Director:
En tiempos donde la escena internacional se ve sacudida por crecientes tensiones y conflictos
armados, es imperativo visibilizar la labor de quienes, en silencio y con una vocación de
Estado, representan a Chile en las zonas más complejas del mundo: los diplomáticos y
diplomáticas de carrera.
Desde el Directorio de la Asociación de Diplomáticas y Diplomáticos de Carrera (ADICA),
queremos enfatizar que nuestra labor trasciende la esfera de la negociación política. En
contextos de crisis, el Servicio Exterior se convierte en la primera línea de protección de nuestros connacionales. Es en estos escenarios de riesgo donde el profesionalismo de nuestro
cuerpo diplomático se pone a prueba, operando muchas veces bajo fuego o en condiciones de
extrema precariedad para garantizar la asistencia y evacuación de chilenos en dificultades.
Quienes integramos el Servicio Exterior lo hacemos con orgullo y un férreo compromiso con
Chile. Entendemos que la política exterior es una política de Estado y es, precisamente en
contextos de crisis, donde se evidencia que nuestro país cuenta con un cuerpo diplomático
profesionalizado.
Este compromiso no es gratuito. Arriesgar la vida en cumplimiento del deber es una realidad
que nuestros funcionarios y sus familias asumen con una entereza que pocas veces es
reconocida. Detrás de cada cónsul en una zona de conflicto, hay una familia que comparte la
incertidumbre y el desarraigo, siendo el soporte invisible de una función pública esencial.
La diplomacia profesional no es un privilegio, es una garantía de seguridad para el país y sus
ciudadanos en el exterior. Proteger y fortalecer nuestro Servicio Exterior es, en última instancia,
asegurar que ningún chileno, sin importar cuán lejos o en qué peligro se encuentre, sea
abandonado por su país.
Sebastián Lorenzini Aracena
Presidente
DIRECTORIO ASOCIACIÓN DE DIPLOMÁTICAS Y DIPLOMÁTICOS DE CARRERA (ADICA)
